Datos preocupantes arrojó el censo agrícola

Se presentaron los datos del Censagro, realizado para conocer la realidad del sector y, de esta forma, poder delinear políticas para su crecimiento.

Conocer a fondo la realidad del sector agropecuario, como su estructura, el tamaño de las explotaciones, el aprovechamiento de la tierra, la tenencia de la misma, las características socioeconómicas, tipos y estados de los cultivos, entre otros datos primarios; son fundamentales a la hora de poder delinear políticas apropiadas para el beneficio de los productores.

La última vez que se intentó realizar un proyecto de tamaña envergadura fue en 1996, pero nunca se finalizó, además ni el IDR, ni la Dirección de Contingencias poseen información certera. Es por ello que este censo es de vital importancia para el sector. Hasta la realización de este trabajo los últimos datos recogidos eran del año 2008, cuando se llevó adelante el Censo Agrario Nacional.

“Tuvimos en cuenta varias consideraciones, la cantidad de hectáreas, cuántas están en producción y cuántas no, analizamos datos cualitativos como las condiciones, la calidad, la forma en la que se desarrolla la explotación. Esto fue muy necesario para comparar los datos con otros censos realizados con anterioridad y saber qué es lo que hay que mejorar y cómo hacerlo” aseguró el Director de Agricultura, Horacio Galaguza.

Mediante este trabajo se realizó un barrido territorial, con el objetivo de entrevistar a la mayor cantidad de productores posibles, “Los datos que presentamos son sobre un total del 90% de las explotaciones agropecuarias del departamento, aproximadamente 1.700 explotaciones; en donde 350 están abandonadas” graficó Mauro Silvestre.

Gracias a este trabajo se pudo cuantificar la situación del agro local, permitiendo conocer cuál es la cantidad de superficie cultivada y qué tipos de cultivos contienen, “El diagnóstico de estos y otros datos, nos arroja que el sector agropecuario departamental se ha achicado en superficie, no solo cultivadas, sino también las que se encuentran en actividad. También hay un gran deterioro en la calidad de las explotaciones tienen cultivos por debajo de un manejo racional, montes muy pobres, decrépitos, que después se traduce en una baja productividad y rentabilidad”, añadió.

El número de productores también se redujo y su capacidad de llevar adelante el emprendimiento, con un manejo racional también es baja. Otra problemática detectada es la edad de los agricultores, “existe una gran cantidad por encima de los 60 años y menos del 3% tienen menos de 30 años, en eso tenemos que trabajar porque con el correr de los años van a ser cada vez más aquellos que se alejen del sector”.

En nuestra región abundan los minifundios, es decir que la mayoría de los productores tienen menos de 5 hectáreas, por lo que no hay capacidad para poder tecnificar.

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