De Dónde venimos y hacia dónde vamos

Opinión por: Martín Romero, Presidente de la juventud PRO de Alvear

Nuestro país atraviesa un duro camino en la recuperación económica y la normalización de las cuentas públicas. El Gobierno Nacional tiene una compleja tarea para resolver los problemas macroeconómicos que padecemos y volver al camino del crecimiento y desarrollo. Para poder hacer un correcto análisis es necesario conocer de dónde venimos y hacia dónde vamos. Mucho se ha hablado de la “pesada herencia” que la anterior gestión dejó en manos del Presidente Mauricio Macri y el gabinete económico, pero realmente de qué hablamos cuando hablamos de herencia?

El agujero fiscal y la fiesta de la emisión monetaria

La anterior gestión se despachó en diciembre de 2015 con un déficit primario que superó los 5 puntos del PBI (5,4% para ser precisos) y un déficit financiero de 6,8% del PBI, déficit que tuvo un crecimiento acelerado desde 2012. Esta diferencia entre lo recaudado y lo erogado origina la necesidad de financiamiento, optando desde 2009 por la intensificación en el uso de Adelantos Transitorios del BCRA. En simples palabras, financiar el déficit con emisión monetaria.

Fue tan clara la relación entre déficit y emisión que pudo observarse un incremento casi proporcional de los adelantos transitorios del Banco Central con el crecimiento del déficit financiero. Por más que algunos ex ministros de economía hicieran la vista gorda o dieran explicaciones poco convincentes, aquí yace el origen de los problemas inflacionarios que sufre nuestro país.

Para dar cierre a la fiesta de la emisión, el entonces presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, dio rienda suelta a la máquina de imprimir billetes en sus últimos meses de gestión, con un incremento de la base monetaria del 41% anual. La tasa más alta desde 2006, con la diferencia de que en ese entonces el país se encontraba en crecimiento y con un fuerte incremento en las reservas internacionales que respaldaban la circulación de pesos en el mercado. Esa expansión de la base monetaria tuvo efecto el año pasado, impulsando nuevamente el alza en los índices de precios.

Cepo cambiario y caída en las reservas internacionales

Dólar oficial, blue, turista y contado con liquidación fueron unos de los tantos tipos de cambio que dejó la anterior gestión.

Poco antes del cepo, el gobierno sufría la presión del mercado cambiario por una suba del tipo de cambio a causa de la inflación y la caída en las reservas internacionales. Ante la falta de divisas los caminos eran dos: devaluar o restringir la compra de divisas. Finalmente evitó el costo político de una devaluación con el inicio de una serie de restricciones a la compra de divisas que se fueron intensificando con el paso del tiempo. En poco tiempo el dólar oficial quedó totalmente desfasado de los valores de mercado, dando origen a un mercado paralelo de divisas.

Otra medida para paliar la falta de divisas fue la implementación de las DJAI con motivo de frenar un aumento de las importaciones y, nuevamente, evitar una devaluación. Esta medida tuvo sus efectos en el mundo: Argentina fue demandada ante la Organización Mundial del Comercio, puesto que las DJAI violaban distintos acuerdos de la OMC, entre ellos el GATT y el Acuerdo sobre Procedimientos para el Trámite de Licencias de Importación. Finalmente por un fallo del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, las DJAI tuvieron fecha de vencimiento el 31 de diciembre de 2015.

Atraso cambiario y pérdida de competitividad. El problema de las economías regionales

La inflación creciente erosionó poco a poco el tipo de cambio, haciendo que nuestros productos exportables se encarecieran en dólares y perdiéramos la competitividad en precios. Esto sumado a la pobre infraestructura portuaria y de transporte.

Las economías regionales sintieron y aún sienten este problema. Lo vemos en nuestra provincia y nuestro departamento. Desde hace años que nuestras exportaciones vienen en caída. El vino y la producción frutícola dependen en gran medida del comercio internacional, al perder competitividad en precios las ventas internacionales se vieron afectadas, quedando año tras año mayor producción en el mercado local, derrumbando los precios pagados al productor.

¿Hacia dónde vamos?

La tarea más difícil es resolver las cuestiones fiscales, algo difícil de lograr sin tomar medidas drásticas. La reducción del déficit fiscal es un problema que finalmente está en la agenda de un gobierno y no sólo un número a ocultar debajo de la alfombra. Hoy tenemos metas de déficit fiscal y de inflación. El Ministerio de Hacienda, a cargo del Ministro Nicolás Dujovne, planteó metas de déficit primario de 4,2%, 3,2% y 2,2% para 2017, 2018 y 2019 respectivamente. Esto deja a las claras que se sigue optando por el gradualismo por encima de las medidas de shock, tirando al piso aquellas denuncias de “ajuste feroz” carentes de argumentos sólidos.

La salida del cepo, el acuerdo con los holdouts y el blanqueo de capitales fueron unos de los grandes aciertos del gobierno. La unificación del mercado cambiario y el sinceramiento del tipo de cambio eran prácticamente una obligación. El atraso cambiario originaba una presión insostenible en los precios del dólar y el fallo de la OMC por las DJAI obligaron a sincerar los precios. De mantener el mismo tipo de cambio nuestras exportaciones habrían seguido en picada y con la orden de eliminar las DJAI los productos importados habrían tenido vía libre con un dólar barato, dañando notoriamente la industria local y vaciando las reservas internacionales del BCRA.

La dificultad que aún persiste es el atraso cambiario, variable atada a los dos problemas madre de la economía: déficit e inflación. Si bien la eliminación de derechos de exportación para las economías regionales fue un gran acierto y algo necesario, no alcanzó para mejorar la competitividad exportadora. Pero las medidas de fondo para solucionar el problema se están implementando. El gobierno va en vías de reducción del déficit fiscal y de la emisión monetaria para combatir la inflación. Hoy vemos medidas serias para atacar la inflación y no simples parches transitorios como vimos los últimos años. Hoy hay metas serias y realistas.

Continuando con la búsqueda de mejorar la competitividad de las economías regionales se siguen realizando inversiones en infraestructura, tanto en mejoramiento de rutas y autopistas, como aeropuertos y puertos marítimos. Es sumamente necesario devolver la competitividad a las economías regionales para a insertar nuestra producción en los mercados internacionales y así generar un mayor ingreso de divisas, aumentar la producción y crear más y mejores puestos de trabajo.

Hoy nadie cae en la simpleza de decir que estamos en situaciones inmejorables y de falsear estadísticas para intentar ocultar la realidad. Hoy tenemos un gobierno sincero y realista. El trabajo para hacer es mucho, como también lo es el tiempo que tomará corregir los desajustes económicos heredados, pero lo certero es que estamos por buen camino. Estamos HACIENDO LO QUE HAY QUE HACER.

Martín Alejandro Romero es Licenciado en Comercio Internacional y socio de un emprendimiento agroindustrial.

Además se desempeña como asesor del Bloque Pro del HCD de Gral. Alvear y es Presidente de Jóvenes Pro Alvear.

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