Terminó ganando la violencia

Bajo el pedido de mejoras en las medidas de seguridad los árbitros pararon el fútbol alvearense.

Como era de esperarse y no conformes con las sanciones impartidas por el tribunal de disciplina de la Liga Alvearense de Fútbol el cuerpo de árbitros decidió parar el Torneo Clausura.

Sin lugar a dudas, siempre que se terminan tomando este tipo de decisiones el que termina perdiendo es el público y la que gana es la violencia.

No la violencia repudiable propiamente dicha de la agresión específica que sufrieron la terna arbitral, policías y jugadores de Bowen, sino la violencia sistemática que viven los clubes alvearenses desde hace mucho tiempo que funciona como una olla de presión que termina explotando de un momento para otro.

Violencia económica, violencia institucional, violencia carente de dirigentes que tomen decisiones superadoras para un fútbol que en lugar de ir para adelante retrocede.

Algunos le echan la culpa a la Liga Alvearense, pero la liga son los clubes. Los mismos clubes del sálvese quien pueda. Los mismos clubes que designan las ternas arbitrales a dedo poniendo en los partidos de local al que le parece que tienen más afinidad o son menos nocivos a la hora de impartir justicia. Los partidos de la Liga Alvearense se juegan con árbitros que no son designados por sorteos como el todo el mundo.

Será el momento de barajar y dar de nuevo. No de echar culpas al de al lado sino de sentarse en una mesa y delinear previsiblemente el fútbol que queremos o que nos merecemos. Hay mucha gente que trabaja en los clubes, desde jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes, allegados que se rompen el lomo día a día para poner un equipo en una cancha de fútbol.

Quizás, llegó el momento de parar la pelota y buscar un horizonte donde no haya culpables sino actores preparados con reglas claras coherentes a la hora de tomar decisiones que beneficien al fútbol alvearense.

 

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