Buscan restringir reuniones familiares, bares y turismo interno en Mendoza

La disparada de la curva de contagios en los últimos días hizo que el gobernador Suarez convocara a intendentes del Gran Mendoza para revisar condiciones de cara a una nueva etapa de la cuarentena, que encuentra a la provincia en etapa de «distanciamiento social». Sin volver a la fase del aislamiento, los jefes departamentales salieron de la reunión con una certeza: la intención de Suarez es dar marcha atrás con algunas actividades, como la gastronomía, la posibilidad de las reuniones familiares, la actividad deportiva en clubes y parte del turismo.

Previamente, junto a la ministra de Salud, Ana Nadal, se analizó la evolución de los contagios, la situación de los clusters, nexos epidemiológicos y cómo se avanza con el rastreo sanitario por los barrios junto a los testeos. El crecimiento de la letalidad en adultos mayores y de circulación del virus en jóvenes fue la base de la decisión que Suárez analizó con los responsables de las comunas.

Así es que al decreto de la etapa de cuarentena en curso, que culmina el lunes 3, le seguirá otro con las medidas mencionadas para los próximos 15 días. Seguirá vigente la restricción para días de compra por DNI; se suma la suspensión de encuentros familiares (para preservar a los mayores, junto a un seguimiento más estricto de geriátricos) y encuentros recreativos en espacios públicos y para la práctica de deportes en clubes, además de prohibirse el traslado interjurisdiccional (sólo seguirá permitido para actividades esenciales) para volver al concepto de «turismo de cercanía».

«Aunque el gobernador considera importante mantener la actividad económica, si no cumplimos con los objetivos, el paso siguiente es volver a una cuarentena más estricta. Mientras, deberá insistirse en el mensaje del aislamiento voluntario. En esto se ha consolidado una mesa sin fisuras entre los distintos departamentos», señaló al término de la reunión el intendente de Ciudad, Ulpiano Suárez, que participó del mismo junto a sus pares del Gran Mendoza, salvo el maipucino Matías Stevanato, ausente con aviso.

El criterio oficial para justificar el nuevo torniquete en medio de la cuarentena es que, al evitar los puntos de encuentro (bares, clubes, casas de familia) se minimizará la circulación del Covid-19 entre los jóvenes, y de paso, preservar a los ancianos de la alta letalidad. Fue lo que les ha argumentado el mandatario provincial incluso al resto de los intendentes con los que se comunicó telefónicamente.

De hecho, de acuerdo a estadísticas de la comuna capitalina, es en el sector gastronómico donde se detecta el mayor nivel de incumplimientos. Desde el inicio de la cuarentena se labraron más de 2.200 actas de infracción, mayormente por no respetar el factor de ocupación (más de 6 personas por mesa), falta de Declaraciones Juradas, falta de coincidencia del DNI y carencia de protección facial.

Por lo pronto, tras la respuesta del gobernador a los cuestionamientos del presidente Alberto Fernández por el crecimiento de casos en Mendoza durante la fase de distanciamiento, desde el Ejecutivo provincial aseguraron haberle «enviado los datos reales para no hacer apreciaciones» de la relación de contagios por millón en las últimas semanas al Gobierno nacional.

A su turno, Nadal recordó que, por el momento, la estrategia sanitaria frente a la circulación comunitaria seguirá siendo múltiple: búsqueda en los barrios de casos positivos, puerta a puerta, y aislamiento de nexos. En tal sentido, el ministerio de Salud se prepara, a partir de la necesidad de concientización a la comunidad, que cualquier persona con síntomas se acerque voluntariamente a los Centros de Salud COVID.

En cuanto al nuevo decreto que debería entrar en vigencia a partir de las 00 del martes 4 de agosto, Suarez deberá esperar el aval final a través de la Jefatura de Gabinete, como ya es habitual.

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