Murió la “hermana Gabriela” quien trabajó por décadas por los más necesitados

La religiosa, integrante de Hermanas de Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea, condujo el comedor del Centro Pastoral María Verna

La hermana Gabriela Casini falleció esta jornada y su partida causó mucha tristeza en la Ciudad de General Alvear.
Nació en Milán, Italia, en 1939 y en 1978 llegó a General Alvear para trabajar en el hospital local y desde el año 1982 le da de comer, junto con otras personas, a más de 50 personas por día, en el comedor que funciona en el Centro Pastoral María Verna.

Gabriela, junto a las otras seis religiosas- algunas en Alvear y las otras en el Hogar Villa Angélica de Punta de Agua- era hermana de Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea

“Nací en Italia en 1939, viví en Milán hasta que me hice religiosa, estuve en Milán hasta el año 1978 después me vine a General Alvear en calidad de enfermera al hospital”, contó en una entrevista años atrás.

Según dijo por esos años el Hospital “era muy precario, con poca ayuda, enfermos abandonados” y encontró su espíritu misionero y por eso siguió en este lugar.

Trabajó por más de 40 años y con el paso del tiempo junto a otras religiosas abrieron talleres “para que las mujeres pudieran aprender el evangelio, catequesis y también que se pudieran abastecer solas, tuvimos la suerte que la municipalidad nos facilitó cursos de bordado, corte y confección, pintura, varios talleres entonces empezamos.

Ya con la creación de la Capilla Antonia María Verna, en el año 1982 comenzó a construirse en el mismo edifico el comedor “debido al triste momento donde faltaba todo, no había comida, habían como 300 niños comiendo, de ahí empezamos a tener un comedor, ahora son 60 por día aproximadamente”, indicó.

Siempre hubo un grupo de voluntarios que se preocuparon por esta situación y el comedor se empezó a dar tres veces por semana, “después veíamos que la necesidad era más, entonces damos de lunes a viernes porque sábado y domingo acá hay catequesis de primera comunión, confirmación y misa”.

Por años los insumos para cocinar salieron del mismo comedor más el aporte de voluntarios “la gente se solidariza con nosotros, a las cocineras elaboraran un menú completo todos los días con frutas, se come carne tres veces por semana, vienen niños familia entera y ancianos, que también le damos una vianda para que se lleven a su casa”, relató en su momento a este medio Gabriela Cassini.

La religiosa consagró su vida a Dios a través del servicio de los pobres y afligidos y será recordada por el cariño, amor y compromiso en favor de los más desfavorecidos

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