Si el peronista Aveiro gobernara la Provincia, Alvear y San Rafael ya no tendrían agua

Por: Gustavo Villegas, Consejero del Departamento General de Irrigación por la Cuenca del Atuel

Las últimas declaraciones del Intendente de Tunuyán sobre Portezuelo del Viento no son bien recibidas en General Alvear.

Martín Aveiro dijo: “Lo de Portezuelo es un apriete de La Pampa”. Admitir que el Gobierno de Alberto Fernández presiona a los gobernadores con la billetera es, por lo menos, repudiable, pero eso no quita que esa práctica sea habitual en el Kirchnerismo.

Las declaraciones no quedaron allí, al contrario. Y haciendo un ejercicio de intercambio de roles, observo que si a Aveiro le tocara negociar, negociaría con el agua del Atuel.

En un rápido análisis de sus dichos magnum pharma se nota que el intendente tunuyanino cree que al oásis sur le sobra el agua. O, tal vez, nunca tuvo la oportunidad de conversar el tema con su par de San Rafael, el intendente Félix, quien pertenece a su mismo partido, para que lo ilustrara sobre lo que ocurre en la cuenca del Atuel.

¿Ceder agua del Atuel? Como si Mendoza tuviera retenida el agua a su antojo acumulándose en los embalses y dispusiera libremente para entregarla como parte de cualquier negociación.

En primer lugar, los 11 años de crisis severa que está atravesando el río Atuel han imposibilitado entregarles a nuestros cultivos las cantidades mínimas de agua requeridas. Teniendo esto una consecuencia directa en la cantidad y calidad de los frutos, entre muchas otras que acarrea la falta de agua.

Muchos productores vienen sufriendo el flagelo de la falta de agua, no solo en el sur provincial, el fenómeno también se puede observar en todos los ríos que cruzan Mendoza y como ejemplo citó al río Tunuyán. Aclaremos que nunca se le ocurrió a Aveiro negociar con agua del Tunuyán, como sí lo hace ahora con la del Atuel.

En segundo lugar, el litigio entre La Pampa y Mendoza por el uso consuntivo de las aguas del Atuel tiene más de 70 años y no solo se trata de agua. Existen diversos y distintos reclamos por regalías hidroeléctricas mal liquidadas, el trasvase del río Grande al Atuel y reclamos ambientales.

Los diversos reclamos a lo largo de los últimos años han sido tratados de diferente manera y algunos han terminado con sentencia por parte de la Corte Suprema de Justicia. Tal es el caso de la última sentencia de la Corte que obliga a las provincias a negociar para estipular un caudal mínimo de escorrentía permanente, que permita recuperar el ambiente natural del noroeste pampeano y acordar las obras que garanticen el caudal acordado. Se realizaron más de veinte reuniones y hubo dos audiencias de conciliación.

Mendoza presentó una propuesta técnica sólida, que la Nación respaldó comprometiéndose a financiar. La propuesta consistía en la realización de 50 perforaciones en la cuenca del río Atuel para garantizar una escorrentía permanente en el territorio pampeano. La Pampa la rechazó, obviamente y como lo he mencionado en varias oportunidades, porque La Pampa no quiere agua, solo busca mantener vivo un conflicto político que le permita al peronismo pampeano seguir ganando elecciones. Es más barato demandar a Mendoza que aportar soluciones propias al noroeste de la vecina provincia.

Le propongo al Intendente Aveiro, que si quiere negociar por Mendoza, lo haga. Pídale al Presidente que financie la construcción de los pozos presentados por Mendoza para recuperar el ambiente natural pampeano y afrontar la crisis por el cambio climático. Si lo logra, evitará la extorsión que el Presidente le está haciendo a Mendoza y llevará solución a las dos provincias.

Aveiro también, no contento con sus primeras declaraciones, afirmó que Julio Cobos nunca debió haber aceptado el pago de la deuda con la obra de Portezuelo. En éste punto le doy la razón, Cobos nunca debió confiar en la palabra de un Presidente peronista. Le recuerdo que Fernández Alberto dijo que no financiará una obra dudosa, y Fernández Cristina en dos periodos consecutivos nunca honró la deuda que la Nación aún mantiene con Mendoza, es por ello que el problema no somos los mendocinos, ni los dirigentes mendocinos, ni las declaraciones de ex gobernadores como Alfredo Cornejo que molestan al Presidente, que por otra parte fue quien exigió a Mauricio Macri honrar esa deuda con los mendocinos. Nótese que digo exigió y no apretó, como dice Aveiro, y lo afirmo porque los verdaderos gobernantes estadistas trabajan para lograr las cosas y los que no, se dedican a apretar gente.

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